jueves, 9 de junio de 2011

Poesía XVI

Ya no queda mucho más que los días azules,
más que los recuerdos miopes, más que la noche vacía,
hoy prefiero días viejos, y de esos, pocos,
por el cantar de lo escaso, por el sentir tranquilo.

Que triste ha sido ser entre estas horas crueles,
estas horas viles, y aunque tienen nombre, en estas horas solas;
triste es escoger los segundos pocos y las notas lentas.

Ya sólo queda esperar la hora, esperar mañana,
ya no estoy para esperanzas vanas y sonrisas tibias,
hoy soy dueño de mis letras negras y mis versos tristes.
Aquí, yo y ahora,

Tegucigalpa. 9 de Junio 2011

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