sábado, 20 de marzo de 2010

Rómpeme el corazón

Rómpeme el corazón pedazo a pedazo
mirada a mirada para sentir que siento,
para sufrir viviendo.
Déjame creer en lo que no creo,
para recordarte en mis sueños de poeta
y en las noches más cegantes;
vivirte.

Cómo muere el beso azucarado y no termina el olvido,
Porque me miras, ya no estoy,
Soy solo ya un segundo escapado,
una noche perfecta bajo el sereno de Enero.

15/03/2009 06:04:35 p.m.

Por qué terminan...

Porque terminan los segundos felices

tan pronto, como cae el rocío, como vive la luz.

Porque termina un beso, porque marchita la flor,

porque vivir es un instante y la muerte asechadora.

Porque el creer es tan difícil, si el no creer es tan frío,

porque brillan las estrellas

con intensidad transitoria en un universo tan inmenso y vacío,

porque tu recuerdo es difuso cuando ya he sentido tu cara,

porque acaba un beso, si el día continúa,

porque muere tu beso, si luego que termina aún te quiero.

Porque termina una poesía, si todavía sigues ahí.

18 de Marzo de 2009

Lluvia un domingo

Caen desesperadas las tristes gotas sobre un domingo,

el sol fue ayer, hoy tan sólo, un recuerdo.

Todo es gris, lento y ya no hay cielo,

las torrentosas calles y las miradas apagadas

conforman el peculiar paisaje de un momento lluvioso.

Siguen cayendo desesperadamente las gotas sobre mi domingo,

el sol fue ayer, hoy tan sólo, un recuerdo.

El tiempo fugaz me empalaga y tu imagen me acompaña,

tus ojos, tu voz e incluso tu pensar,

es todo lo que tengo,

vivo hipotéticamente en la calidez de lo no ocurrido,

sueño porque tengo.

Desde un cartón mojado

Yaces olvidado ahí en tu ataúd de cartón mojado

con tus ojos muertos y tu voz perdida.

Víctima inocente de las circunstancias negras,

de los días pasados, de las vidas ajenas.

Te acobija la muerte, te desconoce la vida,

pero sigues ahí en tu pedazo de infierno sin una causa aparente.

Ya no tienes color vestigio de hombre,

nunca fuiste y has muerto ignorando tu destino.



Dilo con una rosa

Dadas las circunstancias del día

y cuanto te amo, te he guardado un beso

fresco como la gota y simple como un adiós.

Dadas las miradas chocantes,

dada la luz y dado el olvido,

hoy te quiero para quererte más mañana.

Dada mi timidez perpleja tan tibia como tu cara,

tan fría como mi ayer.

Dada la ausencia de letras

mi corazón me dicta

dilo con una rosa.

Febrero 2009

sábado, 13 de marzo de 2010

Poesía VIII

Se fue aquel suspiro de aquellos momentos suscitados
en el marco de un conjunto de casualidades sencillas
de un color blanco cálido.
Ya sólo me sumerjo
entre los pétalos que cargan mis margaritas alegres
y mi clorofila iluminada.
Se ha ido tanto
pero tanto se queda conmigo
para no irse sino entre cada nunca empesinado.
Cruzarán a pasos grises las estrellas
cuando quiera que cruzen,
y vivirás cuando quiera que vivas
pero no serás ya siempre.

lunes, 8 de marzo de 2010

Poesía VII

Cómo se describe el beso más tranquilo en los versos sin justicia,
en el patético intento de narrar la distorsión de muy pocos segundos,
entre el desgarro de los colores y la confusión de los que están.
Cómo se mezclan los conceptos en la facciónes de una cara
y se simplifica la tensión
y entre los momentos distintos
que nace un beso para no morir nunca.

12:40 a.m. Tegucigalpa, 9 de Marzo

martes, 2 de marzo de 2010

Poesía VI

This is for those who I won't meet,
for those who I miss, for those whose eyes I'll never taste.
Beings be how each second fail to chose his way, as every sour wink,
as if you where here, drag yourselves into my days.

Poesía V

Hace un momento vi una cara
de esas tantas que he visto tan pocas veces,
todavía veo sus ojos nunca sabré su nombre.
Pasan frente a mi frenética existencia tantos versos bajo un barniz de ternura, cubiertos de dolor,
con cicatrices de poca sed,
dónde yacen los que son cuando sólo tienen pasos sobre la grama.
Viven bailando en el vacío de un día desmoronado,
tantas vidas quisiera ser pero hoy sólo soy la mía.
Y aunque tantos bailen todos bailan solos,
y una sola vez.
Muerden con un ardor callado
las historias que no cuenta las pupilas en cada noche,
entre las caricias de algodón y la soledad del cielo.