de esas tantas que he visto tan pocas veces,
todavía veo sus ojos nunca sabré su nombre.
Pasan frente a mi frenética existencia tantos versos bajo un barniz de ternura, cubiertos de dolor,
con cicatrices de poca sed,
Pasan frente a mi frenética existencia tantos versos bajo un barniz de ternura, cubiertos de dolor,
con cicatrices de poca sed,
dónde yacen los que son cuando sólo tienen pasos sobre la grama.
Viven bailando en el vacío de un día desmoronado,
tantas vidas quisiera ser pero hoy sólo soy la mía.
Y aunque tantos bailen todos bailan solos,
y una sola vez.
Muerden con un ardor callado
las historias que no cuenta las pupilas en cada noche,
entre las caricias de algodón y la soledad del cielo.
entre las caricias de algodón y la soledad del cielo.
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