Yaces olvidado ahí en tu ataúd de cartón mojado
con tus ojos muertos y tu voz perdida.
Víctima inocente de las circunstancias negras,
de los días pasados, de las vidas ajenas.
Te acobija la muerte, te desconoce la vida,
pero sigues ahí en tu pedazo de infierno sin una causa aparente.
Ya no tienes color vestigio de hombre,
nunca fuiste y has muerto ignorando tu destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario