Y va germinando el poema triste,
entre la esquina hiriente y el texto salado,
y cae a la misma noche clara, insabora y puntual.
Solo suenan las teclas y el ruido del frío,
acompañame lo que queda, para dormir tranquilo.
Acobijame hoy que ya no serás mañana.
Helsinki, 9 de Septiembre de 2011 11:52 PM
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