lunes, 4 de abril de 2011

Poesía XV

Estos son unos pocos versos para mi silencio amigo,
desde una noche atrapada, desde un cuarto vacío;
te haz vuelto mi amigo confuso y mi excusa perfecta,

Y en la otra mano vos tan rocío,
vos tan mañana, vos tan paciente,
vos que hoy mordes entre llanto
para estar siempre callada.

¿Quién sos para robarme tanto?
Entre murmullos y clics incoherentes,
para golpearme tan fuerte.

Sos quien que sos y has sido
sos de quien soy y
serás con mi alma.

Tegucigalpa, 4 de abril

No hay comentarios:

Publicar un comentario