en un rechinar frenético,
de un amarillo cobarde,
aquí ha muerto el podría entre palabras,
aquí ha muerto el podría entre palabras,
entre versos.
Suficiente he tenido para no tener demasiado,
suficiente he ignorado para no seguir creyendo.
Cada momento es un cruzar de cosas
que no suceden en un mar de caminos rodantes y un correr errante.
Late y late mi corazón ignorante para morir entre latidos pero para seguir latiendo.
15 de Febrero 2AM
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